Si bien mucho se ha dicho que Yucatán es un estado de gran producción cultural por excelencia, la falta de verdaderas políticas públicas dedicas a reconocer, difundir y promover las artes en sus diferentes ramas, facetas, así como tendencias, ha sido una constante.
Muchos pueden ser los factores, tal vez una verdadera visión incluyente que reúna lo tradicional con lo contemporáneo; la falta de un amplio criterio o conocimiento por entender la diversidad de voces y propuestas artísticas; o simplemente el desinterés de quienes están enfocados a promover las artes en el Estado.
Durante la administración anterior se pudo apreciar un alejamiento de los creadores locales, de los personajes que han dado nombre a las artes en el Estado en los últimos años, y que merecen y deben ser reconocidos por el patrimonio que han dejado a los yucatecos.
Sin afán de justificar, lo que si dejó la administración anterior fue una visión a largo plazo, una visión más abierta, que invita a mirar más allá de las fronteras del Estado, con propuestas que se desarrollan en el mundo actual y que son hoy en día las tendencias del arte que van dominando la producción de los artistas.
Asimismo, hubo una recuperación de espacios culturales, como es el caso del Teatro José Peón Contreras, las galerías de arte, así como las aperturas de nuevos puntos, entre los que se encuentra el Centro de Artes Visuales,
Se creó
En fin, se lograron cosas, pero se descuidaron otras, como olvidar la crisis teatral por la que atravesaba y continúa viviendo la comunidad escénica, o peor, los supuestos maltratos a los integrantes del Ballet Folklórico del Estado.
Sí, no hay que olvidar los aciertos, así como los logros del sexenio patricista, tampoco los errores y omisiones, sería mirar a conveniencia, o ver parcialmente lo que a uno le interesa.
Lo peor ocurre cuando en la actualidad a pesar de tener una gran responsabilidad para con la comunidad artística local, los espacios se ven disminuidos, existiendo una básica y recortada producción local, la cual se resume a firmas de convenios o a aportaciones a eventos en los que se destaque la presencia de la titular del Ejecutivo, como si los artistas solo fueran el adorno para celebrar a un gobernante, sin ser la expresión de conocimiento e identidad con la que se distingue una localidad.
Aunado a que se han resumido casi a lo básico el trabajo artístico, así como la difusión del mismo, hoy en día no destacan la presencia de propuestas que vengan de otros lados del país o del mundo, en especial de aquellas dedicadas a las artes contemporáneas o actuales.
Como olvidar los festivales de performance, las exposiciones de artistas de primer nivel de México y otros países, los grandes proyectos de intercambio con los que
Muchos logros que daban muestra que en Yucatán pasaba algo, que el Estado despertaba con los brazos abiertos, con una mirada al futuro creativo y dinámico, se han quedado en la historia y los recuerdos, ya que a un año de que la “nueva mayoría ciudadana” tomó las riendas del Estado, no se puede hablar de un avance en concreto, vaya ahora ni el famoso Museo de
La culpa de la escasa producción artística en el Estado no es solo de la administración estatal, ya que también en los ámbitos municipales se va una falta de visión por dar al estado una continuidad en la evolución de la creación.
Si en verdad queremos seguir siendo un estado reconocido por el trabajo de nuestros artistas locales, tradicionalistas o contemporáneos, nuestras autoridades deben de estar seguras de reconocer y estimular con una sincera visión, con un real conocimiento lo que se quiere de Yucatán en materia de las artes.
Pareciera que ahora los funcionarios de los diferentes niveles deben de voltear a ver a los espacios independientes y alternativos que se ubican en la ciudad capital, ya que son los que se han avocado a continuar con la oferta y el trabajo de difundir propuestas novedosas de arte.
Más que seguir engordando las nóminas, más que pagar más de 600 mil pesos en mega vaquerías organizadas a exprofeso para informes o traer artistas internacionales contra viento y marea para lucimiento personal, el poco dinero que siempre se ha destinado a la cultura debe de aplicarse en dos rubros claros, por un lado y en mayor porcentaje a los artistas locales, tanto para la producción, como para la preparación continúa. Por otro lado, se debe de impulsar la llegada de propuestas de diversas partes del mundo que vengan a alimentar el acervo de los creadores, de los públicos, pero sobre todo de la memoria colectiva del Estado, la cual debe de estimularse constantemente para no dormirse en el pasado.
Oscar Mendoza Cadena.
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